Si vemos a nuestro alrededor nos vamos a encontrar en historias. Y es que nos comunicamos mejor a través de historias. La efectividad del mensaje y la trascendencia de la misma está ligado a la manera como contamos algo.

Es verdad que no hay una fórmula para narrar algo, pero hay elementos que una historia debe tener para que esta cumpla su objetivo.

Si se trata de un testimonio, nadie puede contar tu historia mejor que tú. Solo tú conoces los detalles, sensaciones y cosas que pasaban por tu cabeza cuando pasabas ese problema. Se trata de contar tus reacciones, dudas y temores. Tu esencia y personalidad van atraer a alguien y transportaras a esa persona a lo que viviste. La gente por mucho tiempo han oído historias de personas que mostraban valentía y otros valores dignos de reconocimiento, pero si compartes tus defectos y debilidades la gente se identificará contigo, porque verán que eres una persona real. Tan real como ellos.

Cabe resaltar que también es importante contar los hechos que son importantes para ti, pero sin ir al principio general. Algunos cometen el error de contar su último fin de semana, pero empiezan remontándose a como se conocieron sus padres y procuran entrar en detalles innecesarios que no harían más que distraer a tu audiencia. Otros mencionan algo importante de forma breve.

Por ejemplo:

Entonces murió mi esposo y lo enterramos. A la mañana siguiente…, cuando debería tener más relevancia en la narración. Cuando tu publico vea que comparten defectos, virtudes, reacciones y acciones, encontrarán tu historia irresistible y te pondrán atención de principio a fin. No tengas miedo de mostrar tu forma de ser y tu estilo.

Es tu historia y tú eres la protagonista. Otras querrán escribir como tú, pero solo hay una tú.

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